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Tether: Deall Hall 4ª Sesión

 

Tether» es un juego de rol único en su clase, diseñado para dos jugadores que se comunican entre sí mediante la escritura de correspondencia, similar a un diario. La peculiaridad de Tether radica en que los personajes de los jugadores viven en épocas distintas, pero logran comunicarse a través de este diario mágico. A través de esta correspondencia, deben colaborar para resolver los problemas que enfrentan en sus respectivos tiempos.

Esta es la cuarta parte de Tether: Deall Hall. Aquí tenéis la siguiente entrada en el diario. Corresponde a Gerald.

 

(6) Dia 08/04/1970 (carta 3 diamantes)

Hola Will,

Espero que estés bien. Después de leer sobre tu experiencia en la fábrica, me he quedado muy preocupado. Es increíble pensar que debajo de la fábrica haya un templo como el que describes. ¿Quieres decir que mientras escribo esto, esa cosa está allí, bajo la fábrica? Me cuesta creerlo y, sinceramente, no quiero hacerlo. ¿Crees que los Getty están al tanto de esto? Y si es así, ¿significa que ellos…?

Cuando leí las palabras que escuchaste, me sentí como si el mundo a mi alrededor se desvaneciera. Las sentí en mi cabeza y vi cómo todo se oscurecía; me desmayé del miedo. Tengo temor de irme a dormir y cerrar los ojos, porque creo que volveré a escuchar esas palabras. La situación se está complicando demasiado.

Sobre la serpiente de Essex, he encontrado algunas leyendas locales que hablan de una serpiente que devora el alma y el corazón de los mortales para obtener su energía vital y así poder resucitar a su señor, cuyo nombre no recuerdo bien. La serpiente ofrece las almas a su señor para que pueda regresar. ¿Podría ser que los gritos que escuchaste se refieran a esto? Seguiré investigando. Hablaré con tu abuelo para ver si conoce alguna leyenda o historia relacionada.

Ahora que menciono a tu abuelo, necesito contarte algo sobre tu padre y Ian. La marca de nacimiento, Will, la tiene tu padre y, según él, tú también. Creo que está relacionada con esa «herida en el alma» que sientes. El frío que experimentas proviene de mucho más allá; ya lo llevas contigo desde hace tiempo. Hoy me enteré de algo importante. Vi a tu padre y a tu abuelo discutiendo frente a tu casa. Tu padre sabía lo que hacía al irse de Deal Hall. Según lo que escuché, tuvo una experiencia similar a la tuya.

Déjame ponerte al tanto y transcribiré la conversación que escuché, medio a escondidas.

Era una tarde triste en la escuela, como de costumbre. No tengo mucha simpatía entre mis compañeros. Me sentía deprimido y pensé que escuchar alguna de las historias de tu abuelo me distraería. Pero, si te soy sincero, lo que realmente quería era ver a Will, mi amigo del futuro. Es una sensación extraña que no sé cómo describir. Debe ser cosa del espacio-tiempo, como tú dices. El caso es que ya estaba bastante tarde, y sabía que si no llegaba pronto, tu abuelo no estaría en casa. Justo al doblar la esquina, vi a tu padre y a tu abuelo hablando justo frente a la puerta de tu casa, la misma casa donde tú vives en 1970 y en el 2000. ¡Qué lío! Me detuve a una distancia prudencial para no interrumpir la conversación. Poco a poco, los dos hombres fueron elevando el tono de voz hasta el punto en que podía escuchar perfectamente lo que decían.

— ¿No ves que en este pueblo no hay futuro? — decía tu padre.

— ¿Cómo puedes decir eso, John? No parece que seas hijo mío. ¿Cómo crees que te hemos criado tu madre y yo? Todo lo que tenemos nos lo ha dado este pueblo, a base de esfuerzo y trabajo, cosas que tú no estás dispuesto a hacer. Prefieres un trabajo de señorito en otro lugar. La pesca, la fábrica, no son suficientes para ti, no te gusta ensuciarte las manos — Ian estaba alterado.

— ¿Así lo ves? ¿Porque no soy un trabajador como tú, me llamas vago? La realidad no es como tú la ves — John tenía los ojos llorosos — sabes que hay una razón importante, padre.

— No, John, no me vengas con cuentos. Aquello fueron historias inventadas para llamar la atención. La imaginación os jugó una mala pasada. — No, padre, ¡no! Fue aquella noche que nos escapamos al faro con Peter Stone y Marc Roullins. Te lo he contado mil veces. Aquella neblina nos envolvió y algo helado como la muerte nos tocó y nos marcó. ¿No es curioso que los tres tuviéramos la misma cicatriz? Además, Peter murió dos años después, encontraron su cuerpo en los pantanos, y Marc se fue a dormir y nunca despertó. Los médicos no saben de qué murió. ¡Solo tenía quince años! Están muertos, mis dos mejores amigos están muertos — al escuchar esto, me quedé helado, recordando al hombre encontrado en los pantanos — siento de nuevo el frío y la angustia que hacía años no experimentaba — tu abuelo no decía nada — ¿Y Will? Tú lo has visto, él también tiene la marca. Está inquieto, se pasa las noches llorando, él también lo nota. ¡Le he transmitido esta maldita marca!

— Estás loco, John.

— Quizás sí, padre, pero no soy un inconsciente. He encontrado un buen trabajo en Londres. Lo he hablado con Margaret y hemos decidido irnos. Will vendrá con nosotros.

La cara de tu abuelo se puso pálida de repente, como si se le helara la sangre. Tu padre entró en la casa mientras tu abuelo Ian se quedó afuera, sentado en el poyete junto a la puerta. Parecía que estaba llorando. Me sentí muy triste y me di la vuelta. Ese día fue muy duro para todos.

Pero la historia no termina aquí. Desde ese día, tu padre y tu abuelo han sido el tema de conversación en el pueblo. Rumores sobre el estado mental de tu padre y sus fantasías. El otro día, mientras esperaba mi turno en la pastelería, escuché a la señora Jenkins decir: — Mira que inventarse esas tonterías para justificar que quiere irse del pueblo. Y a gritos en medio de la calle, donde todo el mundo puede oírlo. Ese John Ransome no tiene vergüenza. Y encima se lleva al pequeño Will. Con lo ilusionado que está el Viejo Ransome con su nieto. Seguro que está destrozado. No se puede ser más cruel — He oído otros rumores, pero no vale la pena mencionarlos.

La gente del pueblo no entiende lo que está pasando.

En cuanto a Anabel, debo decirte que me siento más tranquilo. Desde el encuentro con la neblina, no se ha separado de mí. En la escuela, ella va a su clase, pero luego me espera para irnos a casa e incluso me hace compañía en el recreo. Recuerdo que un día, no sé si fue el lunes o el martes, al salir del colegio vino corriendo por el pasillo gritando: — ¡Gerald! ¡Gerald! No podemos irnos a casa, tenemos que quedarnos en la biblioteca. Necesito consultar unos libros para un trabajo de historia — No puse objeción, ya que podría avanzar mi tarea mientras ella trabajaba. Fuimos a la biblioteca. Es antiquísima, con más de doscientos años. Tiene un par de vidrieras emplomadas con grabados del Rey Jorge II, fundador de la escuela. Las estanterías son altísimas, y hay que usar una escalera corrediza para alcanzar los libros de los estantes más altos. Nosotros, los estudiantes más jóvenes, no podemos subir y tenemos que pedir los libros que necesitamos. Cuando entras, el olor a libro viejo es lo primero que te llega a la nariz. Después de estar allí más de una hora, ya había terminado mi tarea. Pero ella estaba inmersa en un montón de libros — Todavía no he terminado, Gerald. Me queda mucho trabajo. ¿Me puedes ayudar? Así lo terminaré más rápido — Aunque estaba un poco cansado, acepté. Ella me dio un libro y me pidió que revisara el capítulo tres, titulado “Las Damas Blancas de Misty Hollow”. El capítulo hablaba de un grupo de mujeres, descritas como brujas, que vigilaban un portal poderoso en el bosque. El verdadero poder provenía de la piedra negra en los acantilados de Drifolt, justo debajo del bosque. El libro mencionaba el gran poder de la piedra negra y cómo se había creado un Portal hacia otra dimensión. Las Damas Blancas conocían rituales para operar el portal, pero nunca lo hicieron por miedo a que algo pudiera pasar a nuestro mundo. A partir de ahí, solo hay especulaciones y leyendas. No me gusta pensar en ello; en mi mente aparecen formas extrañas, oscuras y gelatinosas, incluso malignas.

Cuando levanté la vista del libro, Anabel me miraba fijamente — ¿Sabes que las Damas Blancas se opusieron a que el Rey Jorge II extrajera la piedra de los acantilados de Drifolt? Y ¿que ese mismo rey las acusó de brujas adoradoras del demonio y decretó la caza y ejecución de todas ellas? Una verdadera caza de brujas — Anabel guardó silencio y se quedó pensando — Ellas murieron en la hoguera, pero todavía están aquí, Gerald, entre nosotros, protegiéndonos. El peligro es inminente, la Serpiente ha vuelto a aparecer y tiene aliados en el pueblo — No entendía cómo Anabel, una niña de ocho años, hablaba de todo esto con tal normalidad. La verdad es que no parecía ella, no era la Anabel de siempre — Además, Gerald, ¿sabes quién fue el ejecutor de las órdenes del rey? Te lo diré, William Anne Getty IV, duque de Essex. Después de la muerte de las Damas Blancas, él supervisó la extracción de piedra de la recién llamada Real Cantera de Drifolt y usó esos bloques para construir esta gran escuela. Curioso, ¿verdad? Para un pueblo que en ese entonces no tenía más de cien habitantes, necesitaba una escuela como ChaterHouse — dijo en tono inquisitivo.

Ya había oscurecido. En la biblioteca solo quedábamos cuatro personas y nosotros. — Gerald, recojamos todo esto, ya es hora de irnos a Misty Hollow. Debo enseñarte algo importante para ti y tu amigo — Yo me quedé sorprendido — ¿La hora? ¿Amigo? Yo no tengo ningún amigo — Ella me miró — Ya lo entenderás, Gerald — Sin darme ninguna respuesta, salió de la zona de lectura y se adentró por uno de los pasillos llenos de libros — Espera, nos llamarán la atención. Pronto cerrarán — le dije, pero no me hizo caso. Recorrimos un par de pasillos más hasta llegar a la sección más lejana de la sala principal: “Historia local”, leí en un cartel viejo y descolorido. Esa sección estaba descuidada; la historia del pueblo no parecía interesar a nadie. El pasillo acababa en una pared de piedra negra.

— Mira, Gerald, toda la escuela está construida con piedra negra de Drifolt. Es una enorme fuente de poder que conecta con otros edificios hechos del mismo material. Todo esto tiene un propósito — dijo Anabel, y de repente se quedó en blanco y me dijo — Tengo hambre. Vamos a casa, mamá seguro que ya ha preparado la merienda — me lo dijo como si nada — Pero Anabel, son las siete y media de la tarde, hace tiempo que estamos aquí. Ya es casi hora de cenar — le dije, pero ella solo se encogió de hombros y dijo — Pues vamos, tengo hambre — Ahora sí parecía la Anabel de ocho años. No entendía qué quería decir con “debemos ir a Misty Hollow”. Le pregunté y me dijo que no tenía nada que hacer en el bosque, que tenía hambre y quería ir a casa. Todo muy extraño.

Salimos de la escuela alrededor de las ocho de la tarde, pero ya estaba completamente oscuro. Mientras caminábamos hacia casa, la niebla comenzó a envolverte. Me detuve de golpe y Anabel me dio la mano y dijo — No tengas miedo, es solo niebla — Sé que te costará creerlo, Will, pero mientras caminábamos de la mano, la niebla se apartaba a nuestro paso. Llegamos a casa sin problema. Si voy con ella, la niebla nos esquiva, lo he probado; si voy solo, no.

No sé qué pensar. ¿Qué crees que le pasa a mi hermana?

Ah, casi lo olvido. Olivia y yo hemos llegado a ser muy amigos. Es una chica encantadora, un año mayor que yo, y tiene unos ojos preciosos, como una noche estrellada en Deal Hall. Le encanta la historia, al igual que a mí, y podemos hablar durante horas. Me encanta estar con ella. De hecho, creo que es más que una amiga. El otro día nos dimos un beso, pero es un secreto, así que no se lo digas a nadie.

Ahora que lo pienso, Olivia lleva un collar con una pequeña silueta de una serpiente enroscada. Dice que todas las mujeres Getty lo llevan como símbolo de protección o algo así. Según ella, se lo dio su abuela materna, Rosse Getty. Originalmente perteneció a su bisabuela, Madeleine Getty. Es muy antiguo.

Lo dejo aquí, Will. Ya es tarde y debería dormir. Si no, me quedaré dormido en clase mañana. Hoy parece que Anabel duerme tranquila; no la he escuchado en toda la noche mientras escribía. Voy a echar un vistazo a su habitación.

Escríbeme pronto, Will.

 

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