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Desapariciones

 Todo empieza en el pequeño poblado de Yonwa (vieja palabra en Quenya que significa valla, para aquellos jugadores con conocimientos)

 

Yonwa es un pueblo relativamente pequeño, de un par de centenares de habitantes, aunque hoy en día no está en su mejor momento. Antiguamente, en otra época, era un puesto de vigilancia de los Eldar que mantenían la frontera, pero de eso hace muchos siglos. Ahora son los hombres, quienes con mayor o menor fortuna, mantienen sus casas de madera y arcilla, y cultivan sus pobres tierras, tratando de encontrar un sentido a sus vidas.

La única importancia de este pueblo radica en que se sitúa en uno de los extremos del camino del bosque viejo, una de las pocas rutas seguras, si es que se le puede llamar así, que hay para cruzar el bosque negro.

 

Los jugadores, pueden o bien estar de paso, o bien estar buscándose la vida en la zona, algunas razas pueden ser de las cercanías (los enanos, que habitan en las montañas azules cercanas; los elfos, que están tratando de limpiar este mismo bosque en el sur; y los dúnedain, que se sabe que están allí donde pueda estar el enemigo)

Mientras los jugadores desayunan en la taberna, si no podía ser de otra manera, se escuchan unos gritos de terror y de desesperación a unas pocas casas de distancia. Si los jugadores desean salir a ver cuál es el origen de semejante alboroto, no es que tengan muchas opciones tampoco; encontrarán entre varias personas del pueblo, una mujer, que de rodillas, llorando y gritando desconsoladamente, en la entrada de lo que se supone que es su casa, gimotea algo sobre su hijo, que no está, que ha desaparecido.

Una vez pronunciadas las palabras, la gente empieza a murmurar, y se escuchan frases como: «Uno más, a este ritmo no quedará nadie, estamos condenados, debemos abandonar todo y huir; ojalá encontráramos a alguien que haga frente a esta tragedia….»

De una manera u otra, o bien la gente se fija en el variopinto grupo de jugadores, o bien los ancianos, como última medida, acuden a ellos. Les cuentan a los jugadores que desde hace unos tres meses, la gente ha estado desapareciendo, en general, mujeres, niños y algún anciano.

Parece que cada vez ocurren más frecuentemente las desapariciones; se han organizado partidas de búsqueda y o bien no han encontrado nada o bien no han regresado nunca.

 

Cuando se ha organizado el grupo, y antes de partir, los jugadores pueden intentar investigar la escena, la casa de la mujer y los alrededores. Con una tirada de indagación o rastreo (dificultad 10), pueden ver que hay un grupo de huellas que se alejan de la casa hacia el bosque, todo ello evitando el camino principal del pueblo. Más allá de eso, no se percibe lucha, ni señales del uso de fuerza en ningún lugar.

Con las investigaciones ya realizadas, o no, si así lo ha decidido el grupo, los habitantes de Yonwa ofrecen suministros a los jugadores para emprender semejante aventura: antorchas, cuerdas, algunas plantas medicinales, raciones y las indicaciones necesarias para adentrarse por el camino del bosque viejo.

Credit: The One Ring RPG

 

Al adentrarse en el camino, si bien al principio parece un bosque normal, según se adentran, la oscuridad se hace presente y, con solo cruzar el umbral, parece hacerse de noche. Aun siendo el camino relativamente amplio, suficiente para el paso de jinetes y carretas, se va estrechando rápidamente.

Al principio es fácil ver rastros claros de bastante movimiento, pero a cada paso se van desvaneciendo; es obvio que ya no mucha gente se atreve a cruzar por aquí.

Los jugadores, pueden ir haciendo tiradas de percepción, rastreo o detección, si tienen alguna relacionada regularmente, para tratar de encontrar algún rastro reciente que les pueda ser de utilidad. (dificultad 15 para detectar el rastro bueno)

Una vez localizado el rastro bueno, estando ya a más de medio día de camino desde Yonwa, encuentran un camino secundario que se interna hacia el sur. Los jugadores se adentran en un lugar más estrecho y oscuro si cabe, y no les es difícil darse cuenta de que ni los animales entran en esta parte del bosque…, un silencio sospechoso les envuelve.

Es en ese momento que el grupo se ve sorprendido por un grupo de lo que parecen ser hombres; todos están armados, y uno de ellos parece decir a los otros que se han encontrado un buen botín y que «ella» estará contenta.

(Los hombres son hombres del sur, que desertaron y viajaron al norte en busca de una vida más fácil, pero desde que se escondieron en el bosque se han visto acosados por bestias y elfos, y ahora mismo no tienen muchas más opciones. «Ella» es una descendiente menor de Ungoliant, a quien alimentan a cambio de protección)

Es importante que al menos uno de estos hombres del bosque, después de ver que no pueden matar o reducir al grupo de jugadores, huya hacia dentro del bosque.

 

Una vez finalizado el combate, ya anocheciendo, los jugadores deberían acampar y descansar; pueden registrar los muertos, que no tienen nada útil, y tratar a sus heridos si los tienen.

 

Al día siguiente, o eso debería ser, pues la luz no marca la hora en el interior del bosque negro. El grupo sigue el rastro, esta vez fácil de ver, pues no se ha tenido tiempo ni el cuidado de ocultar, hacia el interior del bosque.

Después de unas horas de lento caminar, llegan a vislumbrar un pequeño claro, en cuyo centro está lo que pudo haber sido un túmulo funerario hecho de roca. Delante de ellos claramente pueden observar una entrada al mismo, que desciende hacia la oscuridad.

Dicho camino hacia la oscuridad, que no es largo, pero sí tenebroso, lleno de telarañas y huesos roídos, usando sus antorchas (que aquí no hay visión nocturna), van avanzando por el camino excavado en la roca, envueltos por un sospechoso silencio, cuando llegan a la cámara principal.

 

Una vez en la sala, que en algún momento debió ser el lugar de reposo de alguien importante, los jugadores se ven rodeados de víctimas momificadas en telaraña, a la espera de ser comidos. Es en ese momento que los jugadores deben realizar una tirada de percepción/detección (dificultad 15) o verse sorprendidos por nuestras amigas arácnidas. (Aquí, variar la composición de los enemigos en base al tamaño y cualidad del grupo, pero debe ser un combate desafiante)

Terminado el combate y limpiada la sala, los jugadores pueden examinar los restos de las víctimas, encontrando alguna bolsa con pequeñas cantidades de monedas, alguna joya de poco valor y, en uno de ellos, aún vivo, por poco el hijo de la desconsolada mujer del pueblo.

 

El viaje de vuelta, más tranquilo y acompañado por el agradable sonido de un bosque en paz, se hace más rápido que la ida. Al llegar al pueblo, ya avistados desde la salida del bosque, la población emocionada espera al grupo de aventureros para agradecerlos con su mejor festín, agradecidos en desmedida por semejante acto heroico, que esperan sirva para evitar la extinción de su viejo pueblo.

Y aquí termina esta aventura, entre felicidad y merecido tiempo para recuperarse de sus heridas o sus traumas y para prepararse para la siguiente, pues la Tierra Media dista de ser un lugar pacífico y seguro en estos tiempos.

 

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