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Dianth (parte 1)

Seguimos con Star Wars.

Esta partida puede ser continuación del one-shoot Arqueologia en Korriban o bien puede jugarse independientemente.

Si se juega como continuación, se puede usar este fragmento para enlazar, o recortado como introducción en caso de no ser asi.

 

Una vez entregados e investigados los datos recuperados en Korriban, con los datos científicos extraídos por las mejores mentes de la Alianza Rebelde, el grupo vuelve a ser convocado.

Las lecturas holográficas realizadas, ya sea por los científicos imperiales o por los rebeldes antes de destruir la tumba Sith. Cuenta la historia de los anillos de Vaale, artefactos que aparentemente otorgan un gran poder a quien los posea, pero que usados por alguien indigno llevan a su portador a la locura y al caos sin límites, o a la muerte directamente. Según cuentan las historias, el propio planeta Dianth ubicado en el sistema Malitoris, hogar de los anillos, quedó destruido y arrasado con su civilización debido a los propios anillos.

A lo largo de los siglos muchas expediciones se han enviado a dicho planeta, sin embargo pocas han vuelto, y las que lo han hecho se han dejado la cordura en ese lugar.

Obviamente como artefactos que otorgan poder, siempre ha sido buscado por los Sith anteriormente, y ahora por el Imperio Galáctico. Es por ello que es de suma importancia el enviar a este valeroso grupo para intentar encontrar dichos artefactos y evitar que caigan en malas manos.

 

Se puede leer en las viejas runas talladas en piedra lo siguiente:

Según la leyenda, existían dos anillos de este tipo: uno que proporcionaba vida eterna pero conducía al usuario a la locura, y otro que daba a quien lo portara una fortuna eterna pero aceleraba su muerte. Cuando se usaban juntos, los anillos supuestamente proporcionaban al usuario un gran poder.

Con esta información, breve y concisa, el grupo debe partir en su siguiente aventura, no hace falta decir que, en caso de encontrar dichos anillos, se recomienda encarecidamente no intentar usarlos.

Y recordar que los imperiales tienen la misma, o más, información.

 

Después de un corto viaje, en su nave si tienen, o en la prestada UT-60D, ya reparada si fuera el caso, llegan a Dianth.

Desde orbita se aprecia un planeta rocoso, sin lecturas de vida ni energia. La capital Vaale es apreciable desde orbita baja debido a su inmensidad. Según se aproximan, se va haciendo visible la ciudad destruida y abandonada hace tiempo.

Grandes torres de piedra se alzan en la ciudad, antaño debió ser digno de ver. Los sensores siguen sin detectar nada, ni vida, ni energía, ni comunicaciones.

 

No será un problema encontrar un lugar donde aterrizar, hay varias zonas despejadas donde quedan algunos restos rocosos. El problema ahora será dónde empezar a buscar.

El lugar lógico es una gran explanada, que seguramente fue una plaza o algo, delante de uno de los edificios más grandes y mejor conservados de la ciudad. Seguramente un lugar imporante.

 

Al descender de la nave y aproximarse al edificio, los jugadores deberían estar buscando cualquier tipo de rastro o amenaza posible, si no es así, aquel del grupo que se vea mas amenazador, recibirá un disparo de blaster (5D) desde un origen desconocido, si pueden aproximadamente ver que se ha disparado desde lo alto de una de las torres a sus espaldas.

En caso de que estén buscando amenazas, el disparo fallará, por muy poco.

El grupo, después de buscar cobertura a medio camino entre la plaza y el edificio principal, si disponen de algún método, como macrobinoculares, o sensores avanzados de algun tipo, pueden buscar en la torre desde donde supuestamente se originó el disparo, siendo este caso, pueden ver a considerable altura, y a unos 400m de distancia, la conocida cabeza de un droide IG armado con un rifle de francotirador (no está en la imagen, solo hace falta darle rango extra a su rifle).

En cualquier caso, están fuera de alcance de las armas «normales» que debería llevar el grupo.

Sin alguna de esas herramientas no serían capaces de ver nada claro a esa distancia.

Quedando como única opción el correr hacia el interior del edificio, que resultara en un par de disparos de oportunidad, disparando a diferentes jugadores (por si acaso).  En caso de que el grupo dude, el droide seguirá disparando a los jugadores que están a cubierto, pero no hay cobertura perfecta y pueden ser impactados, ayudando a que se decidan rápidamente.

Cuando estan llegando a las  inmediaciones del edificio grande, donde ya tienen para cubrirse en condiciones, detrás de columnas a medio derruir o algún muro exterior fragmentado, pueden escuchar claramente, desde la base de una de las otras torres en uno de sus lados, el conocido silbido de un cohete. Si giran la cabeza, verán la estela y una considerable explosión en la ubicación desde donde estaban siendo disparados. Rocas y polvo caen a la plaza, dando mejor cobertura al grupo, que puede aprovechar el momento para internarse en el edificio.

 

Una vez dentro, una gran sala, con varias puertas y los restos de un pedestal que debió sostener una gran estatua en el centro de la misma. Todo está lleno de polvo, arena y rocas pequeñas, hace mucho tiempo que nadie pasaba por aquí. En este lugar tendrán unos instantes de paz, suficiente para alguna curación si es necesaria.

A cada lado, dos puertas, una hacia escaleras que suben y otra hacia unas escaleras que descienden. Si en el grupo hay alguien con algún equipo o habilidad para detectar energía, y la usan, pueden detectar cuatro puntos que generan una pequeña cantidad de energía, todas de diferente intensidad (4 droides).

En ambos casos, las escaleras que ascienden, están bloqueadas por rocas. No parece existir ningún motivo para subir. Solo se puede bajar.

 

En el nivel inferior, ambas escaleras comunican con una sala de similares proporciones a la del nivel superior. La luz apenas llega, y más les vale al grupo tener algo con que iluminar.

Parece ser por algún resto que aún se conserva, que este podría ser algún punto central burocrático de la ciudad. En la pared del fondo, detrás de los restos que eso indican, hay 2 puertas que parecen ir en distintas direcciones. Con una tirada de percepción, dificultad difícil (20), pueden ver cómo una línea va desde la escalera que no han usado para bajar, hasta una de las puertas del fondo. Más allá de este detalle no se ve nada más, aparte de restos de madera y piedra por varios lugares.

Si siguen dicha línea, se internarán edificio adentro, encontrándose en un pasillo a oscuras, con puertas a cada lado, separadas entre si por unos pocos metros, la mayoría están abiertas.

Pasillo adentro se escucha un ruido de fricción de algo metálico y pesado sobre el suelo de piedra. Si tienen una fuente de iluminación decente, verán correteando entre puertas a un droide esférico con una pequeña cabeza sobresaliendo en la parte superior y, en una línea central, varias armas retráctiles preparadas para disparar.

En caso de que la iluminación del grupo sea deficiente, lo primero que verán son los disparos de blaster del droide en su dirección.

Todas las salas a las que conducen las puertas laterales están comunicadas entre si, pudiendo avanzar en triple línea hacia el droide, si bien es cierto que algunas puertas están obstaculizadas por derrumbes, a gusto del master.

Este droide correteará entre pasillos y habitaciones, buscando sobrevivir y hacer el máximo daño posible, mientras se enfrenta al grupo que avanza edificio adentro.

Una vez eliminado, y asegurado el paso, al final del pasillo, más allá de donde la iluminación desde el principio llegaba, hay una puerta blindada, entreabierta, y en el suelo varias marcas muestran que ya ha llegado alguien dos huellas humanoides, pero extrañamente lisas e uniformes, y tres líneas paralelas entre sí que van y vienen desde la puerta hasta un punto de conexión para droides en uno de los lados de la puerta.

En esta sala también se puede apreciar media docena de cuerpos de exploradores Alazmec, con el equipo que llevaban al morir. (Armas largas, un par de comunicadores, unos macrobinoculares y raciones). Si se analiza mínimamente la escena, se puede discernir que la muerte de este grupo ocurrió hace unas horas.

 

Detrás de la puerta, una gran sala, llena de columnas de roca, con un pequeño altar iluminado con un extraño resplandor verde.

Una buena tirada de percepción, o una lectura de energía, mostraría que detrás de las columnas, cerca del altar, se esconden otros dos droides asesinos. En este caso, a un lado se encuentra un droide astromecánico, llamado BT-1, aquellos que tengan algo de conocimientos en bajos fondos, lo reconocerán como el droide homicida imperial. Que no dudara en usar todo su arsenal para eliminar la competencia.

 

Al otro lado de la sala, mejor escondido detrás de una columna, se puede apreciar lo que pareciera un droide de protocolo de color plateado oscuro, solo desentona el hecho de que lleva un rifle blaster en sus manos. (A tener en cuenta la carga de protones que lleva este, que se activará al ser destruido)

 

Como maniobras previas, y durante, los dos droides al estar bien coordinados, buscarán ir uno por cada lado para flanquear al grupo, atacando siempre al objetivo más expuesto. BT1 es la mayor amenaza, y podrá usar dos de sus armas por acción.

Pasadas un número a determinar por el master de rondas desde el inicio del combate, un ruido metálico irregular podrá escucharse proveniente del pasillo de acceso. Es el viejo IG-88B gravemente dañado que viene en busca de venganza (los daños dejaremos que los determine el master para ajustar la dificultad). Si el combate sigue y alguno de los dos droides está «vivo», va a dudar entre disparar al IG o a los jugadores, cualquier tipo de tirada aleatoria servirá. El odio de los demás droides del grupo al IG es considerable.

Una vez eliminadas todas las amenazas (por parte de los orgánicos o de los artificiales) solo queda revisar el altar, donde en una cámara de estasis dentro de un cubo de cristal, se encuentra flotando, perfectamente conservado, un anillo negro con desconocidas escrituras. El primero de los anillos de Vaale.

La base del altar oculta una trampa en forma de 4 lanzallamas que se activarán si se levanta el cubo de cristal sin anularla previamente. Dicha trampa disparará una lengua de fuego hacia los cuatro lados del altar. (usaremos el mismo perfil del lanzallamas de BT1 para simplificar). Dicha trampa se puede detectar, si se busca, con una tirada difícil (20) en percepción.

 

Dado que no parece que exista ninguna otra amenaza, sería buena idea intentar obtener o copiar los módulos de memoria de alguno de los droides, para así tener alguna información adicional sobre cómo proseguir.

La información que se puede obtener de los droides, ya sea con un droide propio conectándose a los módulos, o bien con un datapad (siempre con las tiradas correspondientes, dificultad 15), comenta que el otro anillo podría estar en un conjunto de torres aisladas entre montañas al norte de la ciudad, que en su momento fue una especie de sitio sagrado para los locales.

 

Y con el grupo de camino a dichas torres, termina esta aventura. Solo esperamos que no hayan querido usar el anillo, dado que hacerlo puede provocar tal caos que no estamos preparados ni para imaginarlo.

 

Mientras tanto, en algún lugar del espacio, en el puente de una nave imperial, un holograma de Lord Vader es informado de que se ha perdido el contacto con los droides enviados a Dianth.
La respuesta es breve: Envíen a alguien más capaz; el Emperador espera recibir los anillos y no habrá segunda oportunidad para quien fracase.

 


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